Este es un relato de Salvatore Roncone, Bruno, como le gustaría ser recordado, por su alias de Partisano que vivió en el campo calabrés. Se traslada a Milán donde uno de sus hijos vive, yendo allí para poder contener a la Rusca, un grabe problema de salud que se va comiendo sus días. En el trayecto a Milán van a un museo por gestiones de su hijo y... el abuelo se queda entusiasmado por un sarcófago etrusco que representa a una pareja cuya sonrisa está para la eternidad. A pesar de los hijos, tenidos y no criados, a su llegada a Milán descubre la ternura. Cuando ve Bruno a su nieto de nueve meses experimenta emociones no sentidas hasta el momentos, una nueva vida se le abre ante los ojos y el corazón. Se siente en la obligación de aguantar otras educaciones para su nieto, maternidades y paternidades que no existen en su registro y en su sur italiano. En Milán también conoce a Hortensia, otro gran y diferente amor. La Novela muestra la forma de aceptar la muerte ...
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