Sin duda un atentado terrorista conmueve, sobrecoge y afecta en mayor o menor medida en función de múltiples factores como la cercanía, magnitud, información,etc. Ante los últimos acontecimientos en Cataluña, Rusia o Finlandia, sentimos cientos de emociones que necesitamos expresar en nuestro entorno y comunicar a través de los medios habituales para cada uno: en casa, con compañeros, en nuestras redes sociales, etc. Sabemos que a mayor identificación con las personas afectadas, nuestro nivel de sufrimiento y percepción de vulnerabilidad aumentan, pero no queremos dejar de recordar los miles de victimas a lo largo de todo el mundo que sufren y son víctima por el mismo terror y motivos por los que en estos momentos lloramos y alzamos nuestros sentimientos por los últimos atentados en España. En momentos donde la incertidumbre y el temor nos llevan a una indiscutible necesidad de protección es importante ser conscientes que necesitamos del otro, de nuestra red, de la comunidad...
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